Básicamente si no lo haces rápido, ¿estás siendo productivo?. ¿Es buena una terapia psicológica rápida?, creo que es mejor cambiar a un enfoque “lento” en terapia para mejorar nuestra salud mental de forma duradera y segura.

Me explico; Participamos de unas formas de vida rápidas que nos generan mucha ansiedad (necesidades de decidir sobre una estimulación recibida), vivimos a una velocidad tan rápida que a veces es perjudicial, en una que promueve la mala toma de elecciones y la mala comunicación.

Puede parecer contradictorio, pero hacernos cada vez menos rápidos puede ser una forma más instantánea de conseguir nuestros fines. Luchar contra nuestra forma de vivir a mucha velocidad puede conducir a un pensamiento más claro, percepciones más concretas y en consecuencia a una mejor salud psicológica.

Ser psicológicamente lentos para ir más lejos y llegar a tiempo.

El imperativo de continuar el ritmo de los otros nos está lastimando. Al minimizar la rapidez, puedes encontrar claves para confiar en tu historia y en tu persona.

Los beneficios de que la psicoterapia sea lenta

Una vez que nos enfocamos en la rapidez, tenemos la posibilidad de continuar ciegamente un camino que puede no ser el más eficiente para conseguir nuestras propias metas, así sea un camino dictado por otros o uno que parece el más obvio. Reducir la rapidez nos posibilita ser más intencionales al tomar elecciones y realizar nuestros propios planes.

Ser rápidos nos posibilita hacer más. Pero, ¿estas seguro?, ¿Disfrutas más de un paisaje conduciendo sobrepasando la velocidad permitida o dando un recorrido tranquilo?

Generalmente, minimizar la rapidez lo ayudará a elegir mejor, a conocer a los individuos, a tener vivencias más significativas, y a aceptar su debilidad.

Ser psicológicamente lento en todos los espacios de tu vida

Hay muchas zonas de nuestras propias vidas en las que podríamos beneficiarnos de la desaceleración.

Por ejemplo si aprendemos a ser más empáticos una vez que reducimos la rapidez, nos hacemos más capaces de vivir el presente, es decir, aprendemos a percibir, y en esos momentos estamos enteramente involucrados con la comprensión de la singularidad de otra persona.

Ahora bien dar una respuesta rápida está de moda, pero la investigación indica que la actividad moderada o baja (como el yoga o caminar) es tan positiva como la actividad elevada (como correr) para minimizar el peligro de patología cardíaca.

Reducir la rapidez nos posibilita a ser más deliberados al tener en cuenta nuestras propias posibilidades. Y es que minimizar la rapidez y hacerlo lento, hace posible asociar distintas cosas entre sí (ya que requiere tranquilidad atender a muchas cosas a la vez), que es concentrarse del todo en el presente.

Puedes planificarte y realizar actividades útiles para minimizar la rapidez y producir este trabajo de asociación lento, por ejemplo llevando un diario , tomando descansos para pensar y recordar lo que has sentido. De esta forma la rapidez no será un objetivo en sí mismo, y es que tener como objetivo la rapidez en vez de una necesidad automática de “estar al día” con los otros, puede hacer que liemos nuestras emociones, adquiramos condicionamientos y adquiramos problemas psicológicos.

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