A veces nos preguntamos si necesitamos ayuda psicológica para lidiar con nuestros hijos adolescentes.

Cuando tratamos con adolescentes, esas personas del entorno familiar que antes eran niños y recibían toda nuestra atención y cuidados, y ahora escapan de nuestra atención; pueden generarnos mucha angustia, ansiedad y tristeza.

Voy a contar un caso general, que suele ocurrir en muchas familias que necesitan ayuda psicológica con adolescentes:

¿En qué momento se hacen los adolescentes rebeldes y desafiantes?

Los niños cuando son pequeños necesitan toda nuestra atención y nosotros automáticamente se la damos sin reservas. Pero, atención, llega un momento en la vida del niño en la que darle toda nuestra atención sin reservas nos puede salir muy caro.

Y digo esto con todo el respeto del mundo – soy padre y entiendo – porque nuestros hijos son muy importantes para todos, pero a veces aprendemos a dar todo lo que tenemos para ellos (mucha atención, ocupación y esfuerzo incondicional) pero en cambio recibimos como respuesta al esfuerzo: malos sucesos o castigos (tu hijo no se hace responsable, te grita o/y es poco atento contigo).

En el párrafo anterior he mostrado un patrón de condicionamientos en el ámbito familiar que muchos padres y madres han aprendido a lo largo de los años. Es decir, existe una causa psicológica aprendida para que cuando ocurre un problema que afecta a tu hijo adolescente, te vuelques incondicionalmente a ayudarlo y al mismo tiempo te sientas triste porque crees que nunca se te va a agradecer, o que nunca va a cambiar esta forma de actuar.

Y es que es muy coherente este sentimiento si en tu historia de aprendizaje con tu hijo cada vez que le dabas juguetes, atención o dinero no le pedías nada a cambio, y él ha actuado como si fuera tu obligación que lo premies siempre, haga lo que haga.

Es más, si a veces de frustrado o enfadado que te encuentras le gritas o castigas diciéndole por ejemplo que “va a pasar algo malo”. Eso tampoco ayuda (conoce aquí -> como ayudamos los psicólogos)

Y lo que es peor si nunca le has gritado, pero le das incondicionalmente todo lo que quiera, e incluso cuando no lo pide. Puede que sea él o ella quien te grite y chantajee a ti. Además de exigirte el dinero.

Qué dice la ciencia del comportamiento sobre como actuar con un adolescente

Chica adolescente necesita ayuda
Adolescente deprimida

Los mecanismos de castigo y premio y sus consecuencias, están probados en todos los animales, y es algo que si se comprende se puede aplicar a la relación con tu hijo adolescente.

1- Cuando a alguien se le castiga de forma agresiva, como gritándole, amenazándole, o golpeándole. Por un lado, tú te pones de mal humor y experimentas sentimientos de ira, enfado, culpabilidad o arrepentimiento posterior, así como la otra persona aprende que si engaña, esquiva o deja de comunicarse y decir lo que piensa, podrá dejar de recibir este estímulo aversivo.

2- Cuando en vez de castigar retiramos un premio que antes dábamos siempre (como puede ser el dinero a tu hijo, o la atención incondicional que le das, pero en adolescentes el dinero suele ser principal y equivalente) la actitud de las personas a las que le dabas ese premio va a ser – seguramente – pedirte de alguna forma que le sigas dando el premio, es decir, van a tener más interés en saber que hacer para que vuelvas a darle lo que ahora le das de menos.

3- Por lo tanto, estarás en una posición de que te den explicaciones y te cuenten las cosas que les pasa, por qué hacen lo que hacen, qué quieren, etcétera. Es decir, a través de esta segunda forma de actuar que en vez de castigar es retirar un premio que antes dabas, puedes llegar a que tu hijo, u otra persona a la que le prestes atención y ocupación incondicional, te presten más atención y te comuniquen sus deseos y sus sentimientos.

Lo escrito en los tres puntos anteriores consiste en una forma de actuar en la que tú esperas a que te “premien” a ti, a que te den la atención que necesitas.

He incidido en dar esta explicación para promover que si eres el padre de un adolescente rebelde comprendas por una parte por qué te sientes triste y desesperado cuando intentas ayudarlo. Te sientes triste porque has aprendido conductualmente – o instintivamente si se quiere – que cuando le prestas mucha atención (dinero y regalos incluidos) y te enfadas con él para que “haga las cosas bien” estás propiciando que esquive comunicarse contigo y que te exija sin darse mucha cuenta que le sigas dando todo lo que le das.

¿Pero qué hago para ayudar psicológicamente a mi hijo adolescente?

Arriba te he explicado el mecanismo conductual general que ha influido en que se forme el problema con tu hijo, es importante que entiendas que existen otras formas de actuar en las que tú sufrirás menos y eventualmente te puedes llevar alguna alegría (como que tu hijo te preste atención a ti).

Parece que todo padre desea que la responsabilidad familiar no recaiga siempre sobre él, que su hijo llegue un día que madure y se haga un adulto responsable. Pero a veces no es facil cambiar, sobre todo cuando llevamos muchos años viviendo de la misma manera y estamos muy acostumbrados.

Esta información puede hacer que comprendas que hay otra forma de comportarte, que facilita que te cuenten y te digan, que te atiendan, y que se ocupen de ellos, y que tengan la necesidad de empezar a hacerlo.

Atiendo a muchas familias, a padres con problemas con sus hijos adolescentes y a adolescentes con problemas de comportamiento. A adolescentes con problemas para encontrar coherencia en lo que piensan y desean, hasta que se dan cuenta de qué hacer con sus vidas. El proceso conductual que he explicado suele – con variaciones – estar muy presente en casi todos los casos. Espero que te sirva de ayuda.

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Os dejo a continuación un trabajo que explica como se produce la agresión en adolescentes y como se cambian esos patrones con terapia psicológica.